Energías renovables en Argentina: la situación del sector en 2025
Entre la madurez de los proyectos existentes, nuevos esquemas de inversión y el desafío de la infraestructura, las renovables buscan consolidar su rol en la matriz energética nacional.
El año 2025 encuentra al sector de energías renovables en Argentina en una etapa de transición y redefinición. Tras el fuerte impulso inicial del programa RenovAr y la expansión acelerada de la potencia instalada entre 2017 y 2021, el desafío actual pasa por consolidar lo construido, atraer nuevas inversiones y articular el crecimiento renovable con las necesidades del sistema eléctrico y del sector productivo.
Un parque renovable ya consolidado
Argentina cuenta hoy con más de 6.500 MW de potencia renovable instalada, principalmente eólica y solar, con fuerte presencia en provincias como Buenos Aires, Chubut, Santa Cruz, La Rioja, San Juan, Jujuy y Salta. La energía eólica lidera la generación renovable, seguida por la solar fotovoltaica, mientras que la biomasa y los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos completan el mix.
Este desarrollo permitió que las renovables, según datos del RICSA, en octubre fue un logro histórico, representando alrededor del 24,8% de la generación eléctrica, alcanzando los objetivos planteados por la Ley 27.191.
Del impulso estatal al protagonismo privado
Uno de los cambios estructurales del período fue el paso de un modelo impulsado por licitaciones públicas a esquemas basados en contratos privados (PPA). Grandes usuarios industriales, parques industriales y empresas mineras comenzaron a contratar energía renovable de forma directa para cumplir objetivos de sustentabilidad, reducir costos y asegurar previsibilidad energética.
Este esquema ganó especial relevancia en sectores como minería, petróleo y gas, donde la energía representa un componente crítico de los costos operativos y de los compromisos ESG frente a mercados internacionales.
Autogeneración y generación distribuida: crecimiento sostenido
La autogeneración renovable mostró un crecimiento constante en 2025, impulsada por la instalación de parques solares on-site en industrias, comercios y complejos logísticos. La generación distribuida, amparada por la Ley 27.424, avanzó de manera heterogénea según las provincias, con mayor dinamismo en aquellas con marcos regulatorios y esquemas tarifarios más claros.
Este modelo permite reducir la demanda sobre el sistema interconectado y mejorar la resiliencia energética, especialmente en regiones alejadas de los grandes centros de consumo.
Infraestructura y limitaciones del sistema
Uno de los principales desafíos del sector sigue siendo la capacidad de transporte eléctrico. La saturación de líneas en zonas de alto recurso eólico y solar limita la incorporación de nuevos proyectos. Sin inversiones significativas en redes de alta tensión, el crecimiento renovable enfrenta cuellos de botella estructurales.
En este contexto, el almacenamiento energético y la complementariedad con el gas natural emergen como temas centrales para garantizar estabilidad y confiabilidad del sistema.
Renovables, minería y transición energética
El desarrollo de proyectos de litio, cobre y otros minerales críticos refuerza la necesidad de energía limpia y competitiva. Muchas iniciativas mineras avanzan con esquemas híbridos que combinan solar, eólica, almacenamiento y respaldo térmico, alineándose con los estándares ambientales exigidos por los mercados internacionales.
Las renovables dejan de ser solo una política ambiental para convertirse en un factor estratégico de competitividad.
Inversión y marco regulatorio
Durante 2025, el sector renovable siguió de cerca la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que podría habilitar proyectos de gran escala en generación, almacenamiento e infraestructura eléctrica. La previsibilidad regulatoria, el acceso a financiamiento y la estabilidad contractual aparecen como condiciones clave para una nueva ola de inversiones.
Perspectivas hacia 2026
Argentina posee recursos renovables de clase mundial, experiencia técnica y una demanda creciente desde la industria y la minería. El desafío hacia 2026 será reactivar el crecimiento, integrar nuevas tecnologías como almacenamiento y digitalización, y avanzar en una planificación energética de largo plazo que articule renovables, gas y desarrollo productivo.
En un escenario de transición energética global, las energías renovables en Argentina tienen la oportunidad de consolidarse como un pilar estructural del sistema eléctrico y del desarrollo federal, siempre que se logre alinear inversión, infraestructura y reglas de juego claras.

