NUEVA OFERTA EN EL MERCADO LOCAL – Mantenimiento de ductos petroleros

La empresa GPower desembarcó en Argentina con soluciones para la inspección, diagnóstico y limpieza de todo tipo de tuberías para la industria hidrocarburífera.
Se trata de una novedosa propuesta que implica la transferencia tecnológica al país y el desarrollo local de herramientas de alta complejidad.

Tanto el empresario como el trabajador petrolero sabe la importancia y la complejidad de un buen mantenimiento de las instalaciones. Como no existe maquinaria dedicada a esta tarea de fabricación nacional, las compañías que operan en Argentina realizan una importación temporaria de las herramientas necesarias. Estas entran al país, hacen el trabajo y se van. Por ello, las empresas del rubro hidrocarburífero están obligadas a mantener un calendario bien ajustado y preparado con tiempo, diseñado de acuerdo a la disponibilidad de laductos-petroleross herramientas. Puede suceder, por caso, que la maquinaria esté ocupada en África y el turno demore nueve meses, cuando el plan de integridad de la empresa requiere que se haga la inspección de un ducto en un tiempo previo a ese. Pues bien, la empresa GPower propone introducir grandes cambios en esta materia. Formada por dos socios argentinos y uno de origen malayo –dueño de la empresa Romstar y de la tecnología–, GPower se propuso invertir en el país y nacionalizar el know how en maquinaria de inspección inteligente de ductos. “Tenemos dos grandes líneas de negocios”, explica Gregorio del Campo, uno de los socios argentinos: “Una es la de las herramientas instrumentadas de inspección inteligente, a través de la tecnología MFL (Magnetic Flux Leakage); la otra es la de las herramientas de limpieza, los scrapers de limpieza”. Tanto los scrapers de limpieza como la herramienta de inspección inteligente se fabrican en la compañía en Malasia. Asmismo, el desarrollo del software se realiza en el departamento de research & development de Romstar, y el análisis de los datos también está en manos de técnicos malayos. “La idea nuestra –dice del Campo– es replicar ese modelo que tuvo éxito en Malasia aquí en Argentina. ¿De qué manera? Trayendo las primeras herramientas para empezar a trabajar y comenzar a tener negocios acá, y rápidamente pasar a fabricar en el país”.mantenimiento-ductos-petroleros

Un escenario de desarrollo positivo

La perspectiva de una empresa funcionando en la forma en la que los socios de GPower imaginan abre una serie de ventajas muy atractivas para los principales actores del rubro. La primera, se elimina la demora al tener disponibles las las herramientas necesarias en Argentina. Esto permite a los equipos de integridad de las empresas trabajar con menos meses de previsibilidad y menores costos. En segundo lugar, se elimina toda la complejidad que conlleva la importación temporaria; por ejemplo, ya no se giran divisas, sino que se paga en moneda local. Por otro lado, Gregorio del Campo señala que se va a capacitar mano de obra calificada que va a quedar en el país. Incluso la tecnología es abierta. “La idea nuestra es hacer lo mismo que se hizo en Malasia, donde se capacitó a los propios técnicos de las distintas compañías operadoras”, aseguró el socio local de GPower. “De esta forma, el personal designado de YPF, CODEVAL, TGS, TGN, etc. será capacitado dentro de nuestra compañía para que sepan qué es lo que están manejando. No venderles un servicio y que después, ante cualquier traba o duda, tengan que esperar nuestro feedback. Es un servicio integral que sirvió en Malasia y que nosotros queremos replicar acá en Argentina”. La perspectiva futura que tienen los socios para la empresa es que GPower se convierta en Romstar Argentina y que le venda el servicio a México, Colombia, Brasil, Bolivia, Chile, etc., y no que tenga que ser una compañía de Alemania, de China o de cualquier otro lado la que ofrezca el servicio.

Probado afuera y adentro ductos-petroleros_2

A pesar de que la tecnología que ofrece GPower está certificada en los más altos estándares internacionales y cuenta con el aval de años de trabajo con compañías de la talla de Exxon Mobile, Petronas y Shell, lo primero que hicieron los socios cuando desembarcaron en el país fue hacer una presentación ante YPF Tecnología (Y-TEC). “Ellos validaron nuestra tecnología desde Malasia y lo que hicieron fue seguir con nuestro proceso de fabricación, el track record de la compañía y la tecnología que tenemos”, comenta del Campo. “Nos dieron el visto bueno después de casi ocho meses de trabajo conjunto y nos aprobaron como potenciales proveedores de YPF”, remarca con orgullo. Una vez superada esa primera instancia con Y-TEC, se pasó a una primera prueba piloto realizada con el departamento de integridad de YPF. Se realizó en un ducto que va de Villa Mercedes a Espinillo. La prueba fue exitosa y la tecnología se certificó. Gregorio del Campo reconoce que a pesar de que Malasia tiene una gran tradición petrolera, las compañías argentinas no están tan acostumbradas a utilizar herramientas y soluciones de ese origen. Por eso la prueba y validación de YPF fue de gran importancia. Al respecto, el socio argentino dice: “Hicimos esta prueba de 135 kilómetros y fue exitosa. Eso entusiasmó a casi todo el mercado, que hasta ahí nos habían recibido de manera bastante tibia. Después de la prueba nos recibieron todos. De hecho, ya tenemos un primer contrato a largo plazo con un importante operador local y estamos participando en licitaciones.

Precisión y visualización

 Básicamente, la herramienta que ofrece GPower se mete en el ducto a tratar (de acuerdo al diámetro del ducto se ajusta el de la herramienta). El aparato tiene dos filas de sensores, una primaria y una secundaria, que van haciendo una lectura de los defectos que tiene la pared de la cañería. El listado de defectos que lee es enorme, pero lo que más mide es corrosión. “Explicado de forma muy simple -dice Gregorio del Campo-, el objetivo de esta herramienta es determinar si el ducto puede operar al nivel de presión necesaria con el espesor de pared que tiene”. En base a los datos que recolecta la herramienta se elabora un reporte que tiene tres instancias. El primero se llama “Reporte de satisfacción de la corrida” o “Reporte de aceptación”. Se da apenas sale la herramienta del ducto: se le saca la memoria, se bajan los datos a la computadora y se evalúa si la herramienta leyó todo el ducto como lo tenía que leer. Luego viene el “Reporte preliminar”, que se obtiene después de abrir la información y analizarla. “Ese trabajo sale a 15 días y te dice si tenes algún defecto crítico que requiera un tratamiento inmediato”, comenta del Campo. Si no hay ninguna urgencia, en el informe se detallan las características generales de la cañería: espesor, temperaturas, y demás datos técnicos. A los 30 días de la inspección se entrega el “Reporte final”. El informe cuenta con un software de visualización con el que se puede recorrer centímetro por centímetro (“o milímetro por milímetro”, como detalla Gregorio del Campo) toda la cañería y cruzar distintas variables: verlo en colores, verlo en gráficos, o de distintas formas para ir identificando los defectos. “Los defectos se miden en porcentaje de pérdida de espesor –explica del Campo–, entonces, si yo te marco un defecto de 60 % de pérdida de espesor de la pared del ducto y en ese ducto corre un fluido determinado que genera una presión determinada y por la superficie total del defecto hace que eso se pueda romper, tenés que enviar un alerta y lo tienen que reparar. En función de esto se determinan los planes de integridad y reparación de los ductos”. Estos análisis se terminan de validar con verificaciones de campo. El trabajo es aleatorio: por ejemplo a veces se toman los diez defectos más severos, o diez de los miles de defectos que se encontraron en la cañería; se va al campo, se hace el pozo para descubrir el caño, se lo arena y se mide el defecto. Estos puntos de validación son elegidos por la compañía, no por GPower.

Una apuesta al país

“Este es un proyecto de largo plazo, es un proyecto de toda la vida”, asegura convencido Gregorio del Campo. “Es un proyecto que creemos que le puede agregar valor a la industria de hidrocarburos de Argentina, podemos crecer con la industria y los mismos clientes nos pueden ayudar a desarrollarnos a nosotros dándonos trabajo y participando en nuestro proceso, nuestro desarrollo, participando en la forma en que presentamos los datos y fijando el tipo de herramientas que se necesitan”, agrega. Si bien GPower tiene presencia internacional, es una empresa relativamente chica. “Tenemos 75 empleados en Malasia y estamos armando una estructura en Argentina, entonces la capacidad de respuesta es súper rápida y la de adaptación también”, destaca del Campo. “Nosotros hacemos todo in house, lo que permite que si, por ejemplo, YPF tiene un requerimiento con determinadas características que pueda hacer tal o cual cosa, nosotros podemos desarrollarlo en muy pocos días”, explica. GPower ya lleva dos años de desarrollo y, según destaca Gregorio del Campo, “la apuesta es al proyecto y también la industria y al país, porque podríamos haber desarrollado esto en Uruguay o desde Malasia y traerlo de allí para acá, pero la idea nuestra es correr riesgos: venir acá, armar acá y crecer desde acá. Creemos que hay mucho por hacer”, concluye.