La industria de la energía nuclear se encuentra hoy enmarcada en un programa de desarrollo que esperamos ya no se detenga. Actualmente es un sector capacitado, experto, tecnológico y consolidado a nivel internacional”

En cuanto a la normativa, ¿en qué  puede afectar al sector la disparidad  de leyes provinciales en la  materia?
La reforma de la Constitución de  1994 estableció que los recursos quedaban  bajo el dominio de las provincias,  con lo cual algunas de ellas han  aprobado leyes decididamente contrarias  a la minería y están en todo su  derecho. Si recorremos el mapa, en  Santa Cruz se puede, en Chubut no,  en Mendoza tampoco, en San Juan sí,  en La Rioja depende la zona, en Catamarca  sí, lo mismo que en Jujuy y  Salta. La paradoja es que haya provincias  que son petroleras desde su nacimiento  y no autoricen la minería.
Ahí es dónde entra en juego la  “licencia social” y la tarea de  las empresas es convencer a la  comunidad ¿Hay un problema  comunicacional?
Siempre el trabajo es primero con  la comunidad. Por supuesto que tiene  que haber férreos controles y las  empresas no pueden hacer cosas que  no harían en sus países. Eso obliga a  tener una buena policía minera y un  buen régimen de control con las debidas  sanciones. Las mineras, al presentar  cada proyecto, también tienen  que presentar una declaración de impacto  ambiental y establecer cómo  van a monitorear el proceso. Si se produce  un problema, tendrán que remediar  el inconveniente y pagar las multas  necesarias. Eso sucede con todas  las industrias y cualquier otra actividad  que pueda ser contaminante, ya  sea en el manejo de efluentes u otras  sustancias nocivas para el medio ambiente.
¿Se puede decir que el rango ministerial  que tiene hoy la actividad,  dentro del Ministerio de  Energía y Minería, muestra el  interés del gobierno nacional?  ¿O es solamente un cambio en  el organigrama?
Es un paso muy importante. Yo  tuvo la oportunidad de escuchar a los  tres principales candidatos presidenciales  (Mauricio Macri, Daniel Scioli y  Sergio Massa) antes de las elecciones  y todos ellos veían a la minería como  una fuente de ingresos para el país, lo  cual es cierto. La inversión en el complejo  minero ha sido impresionante y  así lo ha demostrado su crecimiento  en las exportaciones. Sin embargo,  en los últimos seis o siete años muchos  de los grandes proyectos que  estaban en carpeta se frenaron. Pero  el mineral sigue ahí, como es el caso  del potasio de Río Colorado o el cobre  de Pachón, y va a seguir estando  ahí hasta que estén dadas las condiciones  de estabilidad. Ganar o perder  es parte del riesgo empresario; puede  bajar el precio del mineral o modificarse  los costos. Lo que no podemos  hacer desde el Estado es cambiarle las  condiciones o la carga impositiva.