Diego Romay: Con apellido de industria

El hijo del creador de Guía de la Industria relata los pormenores de su nueva plataforma digital foto guiay los desafíos que encontró al realizar la migración. Además, conocedor del sector como pocos, analiza el presente industrial del país y señala algunas políticas necesarias para un futuro desarrollo del país.
Guía de la Industria es una de esas marcas que forman parte del ADN de los argentinos. Pionera en su rubro, conecta oferentes y demandantes del sector industrial desde hace más de 58 años. Como solía decir su creador, Alejandro Romay, en reuniones con empresarios, “es la Biblia de la industria, quien no está aquí, no existe”. Hoy, de la mano de su hijo Diego, Guía de la Industria ha atravesado un proceso de resignificación al migrar del soporte papel al digital. “Con el advenimiento de la tecnología, los hábitos de consulta de la información se modifican, entonces nació la necesidad de transformar todo esto en un producto digital”, explica el joven Romay, quien dialogó con Energía no solo sobre los cambios introducidos en su plataforma, sino tambbién sobre el panorama industrial argentino actual.
¿La decisión de terminar la guía en papel y pasarla a digital la tomó su generación?
Sí, fui yo quien le hice el planteo a mi familia sobre la necesidad de cerrar el negocio editorial.
¿Y cómo lo tomó su familia?
Yo ya venía dirigiendo la Guía de la Industria en papel y había hecho una restructuración de la empresa y introduciendo el negocio digital a través de guiadelaindustria.com. Mi familia, con mucho amor y respeto a lo que yo ya había hecho, me dio la oportunidad y la confianza para que pueda seguir operando ese negocio que lleva muy pocos años.
Ahora está claro que ese era el camino que había que tomar, pero hace unos años no sé si era tan sencillo.
¿Cómo fue para usted tomar esa decisión?
Sí, era difícil. Uno empieza a preguntarse y a cuestionar el modelo de negocio cuando empieza a entender qué es lo que necesita la gente. El mercado te empieza a mostrar que entran clientes a través de internet, que se reciben consultas a través de redes sociales, o que el tráfico se puede medir y tener noción fácilmente del retorno de un aviso.
“Tenemos el compromiso de que el sector industrial argentino crezca y se desarrolle”
Antes no se podía medir eso?
Era relativo. Había que preguntarle a todos los que llamaban si habían visto el aviso en Guía de la Industria. Hoy la tecnología permite acceder a herramientas estadísticas que son muy sencillas a la hora de tomar una decisión de inversión. Puedo saber que cantidad de consultas recibo, quiénes las realizaron, cuántos pedidos de cotización recibo, etc. O sea, una oportunidad de negocio concreta.
Ahora bien, para Guía de la Industria esto significa también exponerse, ¿Porque se mensura el tráfico que genera?
Sin duda, y eso genera una responsabilidad muy grande. Nosotros estábamos avalados por esa historia de58 años en cuanto a material de información. Hay más de 30.000 empresas registradas en Guía de la Industria. Mi padre hablaba de “la biblia del sector industrial”, “es palabra santa”, “el que no está aquí, no existe”. Y de alguna manera es así. Eso fue un apoyo muy grande para el negocio digital, porque fue migrar toda esa información. Pero por supuesto eso después requirió un trabajo de actualización de esa información, que lo hacemos continuamente. La gestión de la información es un eje central para nosotros, es una responsabilidad grandísima que tenemos: que la gente encuentre lo que está buscando.
Un termómetro de situación ¿Qué tráfico está manejando guiadelaindustria.com?
En promedio, hoy recibe entre 12.000 y 15.000 búsquedas diarias. Casi el 50 por ciento son de Argentina, y el resto se divide en búsquedas que nacen en otros países, tanto de regiones vecinas, como Brasil, Paraguay o Chile, como también tenemos visitas de Asia, Rusia, EE. UU., México, España, entre otros. Es interesante ver cómo se mueve la economía global en términos de lo que son las necesidades de búsqueda de insumos o productos. Esto también requiere profesionalizar el sector industrial. Imagínense recibir consultas de Asia. ¿Qué tan capaces son las empresas industriales argentinas de exportar insumos que estén realmente certificados, que corran bajo normas de calidad, que tengan sistemas de procesos industriales que avalen y promuevan el desarrollo y la exportación de sus productos? Eso también de alguna manera exige al industrial argentino maximizar su competitividad. En ese sentido, Guía de la Industria le imprime al sector esa exigencia de pararse frente a consulta de otros mercados internacionales.
Teniendo en cuenta ese “termómetro” en que se convierte Guía de la Industria por estar en el centro de la actividad, ¿Cómo ve la industria argentina en la actualidad?
La veo en un proceso de deterioro muy grande. Sinceramente siento que no hay políticas concretas. Lo que se está viviendo con la situación de la importación es durísimo. Entiendo que pueda beneficiar a sectores industriales, pero esos mismos sectores industriales se quejan de que necesitan de ciertos insumos críticos para poder producir. Es muy delicado. Veo también que hay mucha improvisación. ¿En qué? Lo vemos en la plataforma: hay empresas que nos comunican que están parados porque carecen de ciertos productos particulares que tienen que importarlos y son fundamentales para la cadena de producción. Hay mucha desinteligencia, no hay información clara de quienes trazan las políticas de gobierno. Creo que al país le falta mucho análisis de bases de datos de información crítica, para ver cuáles son las cosas que faltan para mover industrias que nos interesan que se desarrollen. Guía de la Industria puede jugar un rol muy determinante en el aporte de esa información al sector político argentino.
¿Cómo puede hacerlo?
Desde el momento en que cargás tu perfil de empresa y decís, qué compro y qué vendo, se puede empezar a mapear los intereses del sector industrial y armar un árbol de los procesos de quiénes juegan en determinados entornos industriales. Sobre esa base se pueden empezar a fijar políticas de incentivo, y de estímulo. Queremos apoyar al gobierno, éste y el que fuera, porque tenemos el compromiso de que el sector industrial argentino crezca y se desarrolle más allá de la política de turno. Tenemos que empezar a pensar como país a largo plazo, y ahí la industria tiene un rol clave. Una tradición familiar
Diego Romay recordó que su padre, Alejandro, siempre tuvo a la industria nacional entre sus más altas consideraciones. “Mi padre es un emblema del trabajo y de la creación de puestos de trabajo”, comentó. “Se lo conoce más por el sector de la comunicación y el canal 9, o como periodista, animador y locutor de radio. Pero tiene un perfil empresarial muy fuerte, que se construye de la mano de Guía de la Industria”, destacó  En ese sentido, Diego Romay relató que Alejandro “tenía la necesidad de respaldar al empresariado argentino, porque siempre creyó en un país en el que la pyme y la industria nacional tuviera un papel protagónico. Él partía de la base de que lo que construye el producto bruto de un país y la capacidad de empleo es la industria”. De hecho, señaló un dato que no todos conocen: El inicio de la carrera de Alejandro Romay se dio en el sector sacarotécnico, como ingeniero especializado en sacarosa. “Entonces –dijo Diego sobre su padre-, él vivió de joven en su pueblo natal la figura de la industria local y lo que significaba para el empleo. Con esa visión fundó Guía de la Industria, que ya lleva más de 57 años de historia”.
“En promedio,guiadelaindustria.com recibe entre 12.000 y 15.000 búsquedas diarias” ¿Le costó a los clientes de Guía de la Industria pasar de papel a digital?
Más que costarles te diría que esto fue una respuesta a las necesidades del mercado. Ellos mismos reclamaron naturalmente el pedido de una herramienta que estuviera en sintonía con el mundo digital que, en materia de comunicación, ofrece la posibilidad de que gente se conecte con gente. Ellos entendieron que el papel tenía que ver con un ciclo. De alguna manera, las industrias transitan la misma historia que Guía de la Industria: así como Guía tuvo que reinventarse, las empresas necesariamente tienen que reinventarse y recrear sus modelos de negocios.
¿En qué están trabajando actualmente?
Estamos generando una estructura de servicios que ayude mucho más y que le dé soporte al industrial en la recepción de los pedidos de cotización. Entendemos que el sector pyme siempre está apremiado por el tiempo, por la urgencia y necesita una herramienta de soporte que los alerte cuando le llegue un pedido de cotización, y los asista en responder esas notificaciones. Entonces estamos construyendo una plataforma de una especie de secretaria virtual, para servir en sintonía con las necesidades de ese industrial a quien tanto conocemos y para ayudarlo a no perder clientes. Lo que queremos es que ese señor venda más, y que todos esos pedidos de cotizaciones le lleguen de manera efectiva y eficiente. Es un ciclo: cuando entran más clientes, encuentro en el canal de Guía de la Industria un medio para aumentar mi facturación, eso me lleva a seguir invirtiendo, aumentar la fábrica, pedir un crédito. En ese ciclo estamos trabajando nosotros.