CARLOS PIROVANO – Subsecretario de Inversiones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

“La actividad empresaria no se controla”

El subsecretario de Inversiones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio su visión acerca del estado actual del clima de negocios para la industria nacional y explicó la política económica de distritos que encara el gobierno porteño.

Carlos Pirovano es, como se autodefine en su cuenta de Twitter, “transitoriamente subsecretario de Inversiones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires”. Antes prefiere describirse como “economista, curioso y antiburócrata”. Lo cierto es que Pirovano tiene un rol Carlos Pirovanoimportante en la economía porteña. De su área depende uno de los estandartes de la gestión del gobierno de Mauricio Macri: la política de distritos creativos.

Más allá de profundizar en los aspectos técnicos y teóricos de esta política, Pirovano no esquivó ninguna pregunta y habló también de los lineamientos económicos generales del país y de la realidad empresarial actual.

Desde su punto de vista, ¿qué impacto tienen sobre la economía la Ley Antiterrorista y el proyecto de Ley de Abastecimiento?

-La política de desarrollo económico de la ciudad de Buenos Aires es antitética a las políticas económicas que desarrolla el gobierno nacional. Nosotros no creemos que sea conveniente combatir o controlar la actividad empresaria. La actividad empresaria no se controla. La actividad empresaria se estimula y en todo caso se coordina, pero no se controla de ninguna manera. La ley antiterrorista nos parece una ley que de ninguna manera podría haber nacido de la administración del Gobierno de la Ciudad. Nosotros creemos que para eso están las leyes, la constitución y los jueces naturales, que son los que determinan si algo viola las leyes. Pero las leyes para comportamientos especiales no nos gustan, no nos parecen democráticas.

Lo que en la Ley Antiterrorista va en el sentido de la persecución política, en la ley de Abastecimiento va en el sentido de la persecución económica. Creemos que estas leyes no sirven, que esto no ayuda a atraer capitales y que no ayuda a que los capitales del país se queden. Lo que tenemos que lograr es que haya la mayor cantidad de inversiones, porque inversión implica empleo, crecimiento, riqueza y mejores salarios. Si nosotros sospechamos del inversor y del empresario, lo que hacemos es lo contrario a generar previsibilidad y un buen ambiente de negocios. Esto no sirve para que la Argentina crezca.

-Aunque la Ciudad de Buenos Aires no tenga participación en el mercado de la producción de petróleo y gas, ¿tiene alguna opinión formada sobre el proyecto de ley de hidrocarburos presentado por el oficialismo?

-Creemos que la ley tiene que contemplar principalmente dos ejes: uno, estimular la inversión en la búsqueda de nuevos yacimientos, no solamente del shale gas y shale oil, de los que todo el mundo habla, sino también yacimientos tradicionales. Tiene que poder ser rentable y atractivo, y que la competencia vaya generando el precio adecuado para estas búsquedas de nuevos reservorios. Pero por otro lado, y específicamente en el tema de los no convencionales y de los booms que se generan en el mundo con estas tecnologías, hay que cuidar el antes, el durante y el después, porque si nosotros liberamos para que venga el capital y haga su interés personal, no estamos cuidando todo el entorno que forma parte de esto.

-Usted dice una explotación consciente.

-Eso es muy importante tenerlo en cuenta, porque ahí vive gente. Personas que estaban desde antes, que van a estar durante y que va a estar después. Es muy importante la explotación del shale gas y del shale oil, es un fuente de recursos fabulosa para la Argentina y que puede significar una mejora en la calidad de vida de muchísimos de sus ciudadanos. Pero tenemos que cuidar que esto no sea una fiebre del oro que atraiga capitales y gente en carpa, como se ha visto en otras partes del mundo. Debe generar infraestructura adecuada y completa, y actividades alternativas, de manera que esta oportunidad no sea la riqueza de un día y que se dilapide. Que sea una inversión para el tiempo y que cuando esto se vaya, deje industria y actividades conectas, deje capacidades en los distintos lugares donde se produce, de manera que esto genere desarrollo sostenido. Eso es muy importante verlo. Esos son los dos ejes: tiene que venir la inversión y tiene que venir en el flujo adecuado y de la manera adecuada. El rol del Estado no es hacer que venga la inversión, esta va a venir si es rentable. El rol del Estado es regular y vigilar que se haga de la manera adecuada.

Política de distritos

-¿Cómo se atrae inversiones a una economía urbana?

-Esto puede dividirse en dos partes. Por un lado, como se hace en los países normales; y por otro, como lo hacemos en Argentina. Cuando asumimos el gobierno en 2007, nos planteábamos si se iba a recuperar la institucionalidad. Recordemos que la presidenta arribó a su cargo siendo la garantía de recuperar institucionalidad para el país. Pero nos encontramos con otra realidad. Un país normal tiene dos estrategias: una es crear un buen ambiente de negocios. Esto significa previsibilidad, leyes claras, reglas del juego claras, de manera que un inversionista pueda calcular a diez o veinte años vista cuál va a ser su inversión y cuál su rentabilidad. Esa es la que hoy más se usa. Los pioneros en este tipo de trabajo son Londres y Pekín. Por otro lado, están algunas estrategias más focalizadas, que es lo que se llama industrias estratégicas. Es decir, seleccionar diversas actividades en las que la ciudad es fuerte y apoyarlas esperando que a partir de allí se encadenen otras actividades.

-¿Qué estrategia eligieron en Buenos Aires?

-Adoptamos las dos estrategias, con la limitante de que somos una administración subnacional, o sea, muchísima política pública nos viene regida desde la Nación. Entonces, en cuanto al tema de institucionalidad, si no aparece desde el paraguas del gobierno federal, es bastante difícil trabajarlo desde el gobierno de la ciudad. Pero hemos trabajado mucho en esa línea. En cuanto a las estrategias de distrito, elegimos ciertas actividades donde la ciudad es fuerte, donde tiene capacidad de traccionar desarrollo y asociarla a barrios degradados, que no han tenido mucho foco y que han quedado atrás en el desarrollo de la ciudad (ver recuadro).

-Hablamos de industrias no tradicionales, ¿o hay lugar para la industria pesada?

-Hablamos de las industrias para las que Buenos Aires tiene fortaleza. No se habla de tradicional ni de no tradicional. Cuando planificamos la estrategia de desarrollo económico, lo que primero visualizamos fue hacia dónde naturalmente tenía que ir la Ciudad. Ahí surgió esta visión de centro de creatividad y talento: Buenos Aires no tiene soja, ni petróleo, ni recursos naturales. Es un distrito urbano maduro, con tres millones de habitantes, donde además entran otros tres millones todos lo días. Gente capacitada, gente de alto valor agregado. Esa es la visión que tenemos. Esto no significa que la industria tradicional quede por fuera. De hecho, el 17 por ciento del PBI de Buenos Aires corresponde a lo que se conoce normalmente como industria. Es decir, no hay contradicción entre tradicional y no tradicional. Lo que sí tenemos que pensar es en buenas prácticas y empleo de alto valor agregado.

-¿Qué tipos de beneficios se otorgan?

-Las leyes son muy sencillas en su diseño, porque tienen que ser fácilmente entendidas por los operadores económicos. Una ley difícil, con una administración burocrática, es una ley que está condenada a no prosperar. Al mismo tiempo, este esquema, para ser virtuoso, tiene que ser como una zanahoria, en el sentido de que sean solamente el punto fundamental para que las empresas vengan. Pero cuando las empresas se instalan, que la ganancia no esté en los beneficios que da el Estado, sino en la propia aglomeración que hace que los proveedores estén cerca, que los clientes estén cerca y que puedan definir entre todos políticas transversales para que puedan crecer.

La ley simplemente establece un perímetro en un barrio. En general se busca un barrio que tenga características que la industria entienda como adecuadas. Dentro de ese perímetro se establecen beneficios fiscales para industrias definidas. Es muy sencillo, muy fácil de administrar. Se ha verificado que en todos los distritos que hemos hecho, los distintos operadores económicas entendieron esto enseguida y se empezaron a radicar en la zona. El distrito tecnológico, que fue el primero que salió en 2008, ya tiene 190 empresas radicadas, que van desde 2000 empleos, hasta empresas de solamente diez empleados.

Cambios para crecer

-¿La política de distritos registró un impacto real sobre el PBI de la Ciudad?

-Sucede que empresas que se instalarían en las zonas más ricas de Buenos Aires, se mudan a zonas más degradadas, por lo tanto tiene un impacto en el desarrollo económico local de un barrio que a lo mejor tenía un PBI menor que el de otros barrios. También hay empresas que se mudan de localidades vecinas: vienen del primer o segundo cordón de la provincia de Buenos Aires, o vienen de otras provincias o incluso de otros países. Pero en general, lo que notamos es que las empresas no vacían el lugar donde están, sino que planean su crecimiento en el distrito. La mayoría de las industrias que estimulamos son actividades que crecen a tasas de dos dígitos. Si el propio crecimiento se planifica donde nosotros les proponemos, no necesitan desarmar la empresa en donde estaban. Simplemente crecen acá.

-¿En los barrios ha sido bien recibido, o ha habido resistencia?

-La recepción en los barrios es mixta. En un principio, algunos lo recibían con mucho escepticismo, porque temían que cambiara su fisonomía. Pero lo que planteamos es que está pensado justamente para no cambiar la fisonomía. No proponemos cambiar la zonificación. No proponemos mudar empresas que pidan una fisonomía distinta a la del barrio. Por eso es importante generar un buen matrimonio: elegir el barrio adecuado con la industria adecuada. Por ejemplo, para el distrito tecnológico pensamos en Parque Patricios, porque en este barrio había fábricas viejas que estaban siendo usadas como depósitos. Y la industria de tecnología lo que pide son plantas libres sin mucha altura. Daba perfectamente la fisonomía del barrio con lo que la industria estaba pidiendo. Por eso pensamos el distrito de las artes para la Boca: ¿qué lugar cultural más fuerte que el barrio de la Boca? O el distrito de diseño para Barracas. O la industria Audiovisual para Chacarita, Paternal y Villa Ortúzar. Son lugares que ya tienen las características que las industrias están pidiendo.

Hoy en general los barrios nos preguntan qué vamos a hacer, porque el éxito que tuvo Parque Patricios fue muy grande. Está creciendo a una tasa muy grande.

-¿Tiene alguna medición sobre cómo está resultando el impulso al emprendedorismo que se está dando en Buenos Aires?

-La estrategia emprendedora siempre ha sido para nosotros un pilar fundamental para el desarrollo económico. Principalmente porque nuestra visión de “centro de creatividad y talento” requiere necesariamente del espíritu emprendedor para que sea desarrollada. Pero, además, porque tenemos un visión del ciclo de vida de la empresa que nace en el emprendedor. No puede haber una empresa internacional, exportadora, global, que no nazca del espíritu emprendedor. Entonces, primero tiene que haber una cantera emprendedora. Para que haya pymes sostenibles y con proyección. Para que haya buenas empresas medianas y grandes, para que podamos tener nuestras primeras multinacionales argentinas. A este ciclo de vida de la empresa hay que llevarlo y acompañarlo. Buenos Aires tiene la característica, por su población y cultura, de ser una ciudad fuertemente emprendedora. Tenemos que trabajar mucho todavía para darle fortaleza a estas raíces, principalmente en el tema “financiamiento del emprendedor” y “sustentabilidad de esos emprendimientos”.

-¿Cómo debería ser ese apoyo?

-Los emprendedores no tienen la garantía del éxito, y eso está bien. Forma parte del gen emprendedor poder funcionar sin esta garantía de éxito. Pero tenemos que cuidar mucho que aquel emprendimiento que tiene posibilidades de éxito no fracase por causas externas (financiamiento, burocracia, políticas públicas contrarias al desarrollo emprendedor, etc). Esto hay que cuidarlo, porque somos muy competitivos con el resto del mundo. El resto del mundo tiene ansias de emprendedores y nosotros los generamos espontáneamente. Otros países los están tentando a financiarlos para llevárselos. Tenemos que tener mucho cuidado porque es un brote muy valioso la actividad emprendedora en nuestro país.

El subsecretario de Inversiones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio su visión acerca del estado actual del clima de negocios para la industria nacional y explicó la política económica de distritos que encara el gobierno porteño.